| |
MISAS POR LA VIDA
Desde el mes de abril de este año estamos
celebrando en la Basílica de San
Miguel una de las popularmente llamadas
Misas por la Vida. Queremos responder
así a un múltiple reto: de una parte, secundar
el apremiante llamamiento de la
Encíclica Evangelium Vitae del inolvidable
Juan Pablo II: “es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana,
desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una
súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida” (nº 100).
De otra parte, tanto las autoridades
como numerosos medios de opinión
pública están sembrando entre nosotros
una desoladora cultura de la muerte ante
la que es urgente actuar. Sus horribles
campañas de “sensibilización” ante lo que
no es otra cosa que la sistemática eliminación
de vidas humanas, tiene entre otros
efectos perversos el de anestesiar la conciencia
de la gente para que nadie recuerde
lo obvio, el quinto Mandamiento: “No matarás”. En nuestra oración al Dios de
la vida incluimos una petición firme, humilde
y confiada para que hombres y
mujeres de buena voluntad nos pongamos
también manos a la obra. Como diría
Santa Teresa, son tiempos recios estos en
los que hay que salvar vidas humanas de
la ideología devoradora que pretende
privar de la existencia –con eufemismos
y presuntos homenajes al progreso- a
niños, discapacitados, enfermos, ancianos
y, en general, de todos aquellos que según
criterios materialistas no alcanzan un determinado
nivel de calidad de vida.
En los umbrales del año 2000, Juan
Pablo II hacía un llamamiento a los jóvenes
del Tercer Milenio: “No os conformaréis con un mundo en el que otrosseres humanos mueren de hambre, son analfabetos, están sin trabajo. Defenderéis la vida en cada momento de su desarrollo terreno; os esforzaréis con todas vuestras energías en hacer que esta tierra sea cada vez más habitable para todos” (Tor Vergata, Vigilia de
oración, agosto 2000).
Los primeros domingos de cada mes,
en la Misa Mayor de las 12,30 de la
mañana, se pedirá expresamente al
Señor por la vida, por las madres que
sufren ante el trágico dilema del aborto,
por los niños que tienen derecho a
nacer y a ser amados. Quien desee colaborar,
puede además traer ropita de
bebé o donativos en metálico. En una
mesita apropiada se colocarán canastillos
para que con esta ayuda sencilla
podamos paliar la carencia de medios
de algunas mamás acogidas a la Red
Madre y para servir a los fines de la
Fundación Vida.
Descargue aquí el calendario de celebraciones del primer trimestre del curso 2011/12.
Conecte con Red Madre en www.redmadre.es y en 902 188 988
|



|